Wednesday, February 15, 2012

Mundos Paralelos V Parte.


Ella se desvanece convirtiéndose en una luz azul refugiándose dentro del cofre, repitiendo con su dulce voz una y otra vez. – Tienes que ir al principio de tu viaje. (No sabía exactamente a qué se estaba refiriendo). Todo empezó a temblar como en el principio (Mundos Paralelos I Parte) yo corro hacia una puerta  frente a mi, no recuerdo haber visto esa puerta antes de entrar. Entro a una  habitación, todo era tan familiar ya que era el mismo cuarto de hotel en el que había estado, pero esta vez no habían espíritus, ni retratos, ni nada. Era solo un espacio en blanco. Lo único que mis ojos lograban ver eran las 12 monedas que giraban en contra de las agujas del reloj. Insegura de lo que tenía que hacer en aquél lugar me acerco poco a poco hacia ellas. Al ver los símbolos que representaban cada una, otra visión vino a mí  (Recordé aquél momento donde veo a los 13 espíritus  teniendo  una orgía, momento en el que también vi sus tatuajes marcados en sus espaldas) los cuales eran exactamente los mismos símbolos de las monedas.
Tomé una por una entre mis manos y el contacto con las mismas era casi imposible ya que  estas me quemaban. Hubo un instante donde ya no pude con ellas y al dejarlas caer, el suelo se rompe en mil pedazos llevándome nuevamente al infierno. Mientras caigo  trato de tomar las monedas con mis manos ya que no quería perderlas. Al caer sobre aquél  lugar, trato de correr hacia la torre que estaba muy al fondo (Yo aún sostenía el cofre y las monedas en mis manos) Al subir a la torre casi eternamente me hice vieja 40 veces, casi pasaron mil años cuando finalmente  llegué a la cima y me encuentro con el mismo Lucifer. Era tan hermoso que nunca me imaginaría al demonio con esa semejanza. Después de una larga charla  con él, me comentaba sus planes de maldad hacia la humanidad en los 9 diferentes planetas que se encontraban de nuestra especie. Desde ese instante supe que no éramos los únicos.
Después de unas cuantas conversaciones me preguntó por  “las monedas” y  “el cofre” por alguna razón él sabía el motivo de mi visita cuando yo ni sabía lo que le había dicho hace 5 minutos. Yo le doy las 13 monedas sus manos mientras me pregunta:   – ¿sabeis porque os das las monedas?  –  Yo haciendo un movimiento con mi cabeza le digo que no. El empezó a explicarme. Para ser sincera él fue muy cortés conmigo. Me comentó que mi misión en aquél inframundo era comprar el alma de Virginia de Los Campos por medio de aquellas monedas que representaban a cada uno de los demonios que la poseían. El invoca  cada uno de los demonios al tirar una por una sobre una antorcha.   – Veron.     –Belcebú. –Apophis. –Kasdeya. –Leonard. –Mammon. –Olisha. –Pyro. –Sonneillon. –Azidahaka. – Er Mo. – Hécate. – Karau. Ellos al verme se reían, reconocían mi rostro. Rodeaban mi cuerpo haciéndome tener miedo. Lucifer les ordena irse echándolos al fuego del infierno. Un espíritu blanco se acerca a mí disolviéndose al tocar el cofre que estaba entre mis manos. (Era el alma de Virginia)
Finalmente ya tenía el alma de Virginia de Los Campos y su hija entre mis manos y ahora mi misión era reencontrarlas en algún mundo. Lucifer me dio una espada en mi mano derecha. Dijo que yo necesitaría   una para luchar contra saetas y demonios si quería salir de aquél lugar, pero este mismo al ver mi mano (con una Pirámide con una serpiente en la cima) sus ojos se tornaron negros tal cuales jamás había visto. Lucifer me lanza hasta el otro costado de la torre. El ya no era tan amable y pasible mas su rostro se convirtió en algo temible como nunca antes. El empieza a atacarme y yo hacía todo lo posible por defenderme. Ambos luchábamos a espada. En mi interior me sentía capaz de derrotar al demonio aunque sea  en aquel mundo paralelo. El tiempo se me hacía eterno cuando en realidad hablábamos de segundos.
Dana fue mi fuerte para luchar, cuando de repente la espada con la que luchaba atraviesa el pecho de Lucifer. Recuerdo haber cerrado mis ojos y al abrirlos estaba en aquella habitación donde luchaba contra la bruja. Al dirigir mi mirada hacia abajo, era Dana quién estaba tirada sobre el suelo con la misma espada que aparentemente le había atravesado a Lucifer. Finalmente había derrotado a la bruja y a Lucifer pero de igual forma mi propia mano mató a Dana. Yo lloraba mientras mis lágrimas inundaban aquél lugar. Segundos después me encontraba luchando por mi vida en un río. Este mismo me arrastró hacia la orilla del bosque en el que me había perdido en el principio camino a casa de mis padres. Yo estaba desconsolada al no saber qué hacer con el cofre que tenía en mis manos así que me dirigí hacia la sombra del árbol más frondoso para descansar cuando de pronto…

Continuará...
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