La puerta
se abre suavemente haciendo que aquellas viejas bisagras rechinaran. Dana me
mira a los ojos
- ¿Quién eres?
Pregunta. Como explicarle a una niña de siete años que yo era su reencarnación. Solo le dije que había venido de muy lejos
para ayudarle. Ella me abraza con un
sentimiento que no había sentido antes. De su bolsa saca una vieja fotografía
de su madre (era exactamente igual a mi). Todo era muy extraño y confuso y al
verme tan infeliz en aquél entonces me hizo llorar. Aquél lugar empezó a oler a
miedo y a debilidad, si esa misma que mi cuerpo soltaba al sentirme tan impotente
de hacer algo por Dana. Alguien se acerca y saco mi espada (pensé que era la
bruja) era Dana quien se dirigía hacia a mí nuevamente diciendo: -¡VETE! ¡VETE!
–Yo no quise irme y dejarla sola, así
que la tome entre mis brazos y le prometí volver por ella.
Para salir
de aquél lugar sería un poco difícil ya que, no sabía en qué momento la bruja
me atacaría nuevamente. Empecé a caminar y frente a mi había un pasillo de 20
metros de largo para mi buen cálculo, oscuro y bastante frío. Guarde mi miedo y
empecé a caminar, cuando de pronto mi buen ojo mira a la bruja a quien bailaba
y reía al fondo del pasillo. Yo empiezo a correr tras ella. Ella entra a un
cuarto donde estaba el padre de Dana. El me mira, con sus ojos pidiendo auxilio
mientras logro ver como la bruja posee de su cuerpo. Dana entra a aquella
habitación y me toma de la mano.
Yo empecé a
llorar y la abracé. Le pedí perdón por lo que iba a hacer. Pero tenía que
luchar contra su padre para matar a la bruja. Ella llora y cada una de sus lágrimas
eran como una guerra de granadas en mi conciencia. Le pedí que se marchara más
no l hizo, ella decide quedarse sentada sobre el suelo en una de las esquinas,
recuerdo haberla visto con sus ojos cerrados y cubriendo sus oídos. Ella empieza
a susurrar una canción de cuna que también me recordaba a mi niñez, su vos
angelical me ayudaba a luchar contra su padre. Pasaron varias horas y aquél
hombre no caía, llega la noche y aún estaba de pié. Era cada vez mas fuerte ya
que la bruja copiaba cada uno de mis movimientos mientras se sumergía en mis
ojos y examinaba mis fuerzas. Yo la atacaba con odio y con mucho desprecio por
el hecho de no comprender por qué atacaba a Dana.
Hice un
viaje a mi interior y busqué mi paz y mi equilibrio espiritual. Mi cuerpo empieza a vibrar mientras mi cuerpo
tomaba una fuerza bruta. Solo escucho 13 gritos diferentes mientras mi espada atraviesa
el pecho de aquel hombre poseído por la bruja. Él cae al suelo, según yo había
derrotado a la bruja. ÉL se desvanece con el viento, polvo que se eleva y se disperse
volviéndose nada.
Me acerco a
Dana para abrazarla. Al tocarla una fuerza no humana me lanza hasta la otra
esquina del cuarto nuevamente era la “Bruja”. A lo lejos podía escuchar la vos
de Dana perdida entre aquellas voces dentro de ella que solamente pronunciaban
maldades y blasfemias. La bruja sabía que yo no podía atacar a Dana. Así que
empieza a atacarme debilitando mis auras y colores interiores que poco a poco
se volvían grisáceos.
Una visión
vino a mi. Era la bruja. Ella era muy joven y hermosa su nombre es Virginia de
Los Campos. La vi corriendo por los montes y los valles junto con una su niña,
ellas sonreían mucho, yo las veía felices.
Una serpiente gigante se tragó a su hija frente a sus ojos. La serpiente
era guiada por el mismo demonio Abagadon.
Virginia de Los Campos suplica misericordia y que le regresara a su
niña. – Dame tu alma y te devuelvo a tu hija. – Dijo. Ella acepta aquél
sacrificio sin pensarlo. Abagadon mete a 13 demonios dentro de ella, mas nunca
le dio de vuelta el alma de su hija.
Al abrir
los ojos la bruja me seguía atacando. Hoy entiendo el porqué de las 13 voces. –
¿Cómo te llamas? Le pregunto ya casi muriendo. 13 voces salen de su boca
pronunciando sus nombres:
–
Veron. –Belcebú. –Apophis. –Kasdeya. –Leonard. –Mammon.
–Olisha. –Pyro. –Sonneillon. –Azidahaka. – Er Mo. – Hécate. – Karau. Y hemos
venido a quedarnos dijeron.
Otra visión
vino a mi. “Era mi madre quien llamaba mi nombre para que regresara a casa.
Tenía miedo de no volver a verla y dejo ir mi último suspiro.
. – ¿Qué es
esto? –Escucho gritos ¡me quemo! Viaje al infierno, un lugar donde solo
pronunciar su nombre me quema. A lo lejos
mis ojos logran ver a Virginia lloraba buscando a su hija mientras
demonios arrancaban sus cabellos y comían su carne.
Uno de los
guardianes que vi cuando subí la escalera al cielo (Mundos Paralelos I Parte)
el mismo que me ofreció los candeleros y las monedas de oro apareció frente a
mis ojos y dijo:
–Llevaste los 12 candeleros a la cima de la
montaña y yo prometí dejarte entrar a una de las 12 puertas. El toma mi mano y
me trasportó a aquel lugar donde ya había estado antes. Me dio 12 llaves y
tenía que elegir tan solo una. La tomé y abro la puerta. Había una luz increíblemente
fuerte para mis ojos, alguien empieza a caminar hacia mí. Era Rahmu, a pesar no
conocer la niña que se dirigía hacia mi. Yo sabía que era la hija de Virginia
(La Bruja) Entre sus manos traía un cofre y lo dejo entre mis mano…
Continuará…
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