Tuesday, February 7, 2012

Mundos Paralelos II Parte.



Estaba decepcionada al ver lo que mis ojos miraban.
 12 puertas frente a mí y cada una tenían un guardián. Sus rostros eran los mismos que vi en aquella habitación. Cada uno tenía un candelero de oro en sus manos. Uno de ellos se acerca a mí y me dice:
-Toma estos 12 candeleros y llévalos a la cima de aquella montaña cuando el sol brille y dejaré que entres en una de las doce puertas. Decía  señalando con su dedo la montaña que tenía que escalar. 
Cada uno de los guardianes se acercaban a mi entregándome cada candelero que yo al tomarlos con mis manos se desvanecían entre ellas convirtiéndose en luz en mi interior. Cada candelero me daba una luz diferente. Recuerdo que el último candelero tenía un color índigo dándome paz y seguridad. Antes de partir me dieron una espada para luchar, por alguna razón ya no tuve más miedo y me dirigí a la montaña y logré ver que era la más alta entre todas.
En aquel largo viaje me tocó muchas veces luchar contra fantasmas de mi pasado, me tocaba pelear a espada conmigo y era extraño verme frente a mí y saber que no era yo. Fue muy doloroso asesinarme frente a mí misma. Llegué a la cima de la montaña aún cuando la noche estaba puesta, las lunas de aquel mundo colgaban como gajos de uvas.
No sabía que hace, ya había llegado a la cima ¿Y ahora qué?
Una noche de aquél mundo eran siete mías ya que tenía que esperar a que cada luna alumbrara individualmente y se luciera sí misma. Habían 9 lunas. Fueron siete noches de aquel mundo y 63 noches mías y tenía que esperar a que el sol saliera. Perdí la noción del tiempo, ya no sabía por cual luna iba, cuando de repente siento una inquietud en mi cuerpo y empiezo a sentir dolor y ardor en mi mano derecha, la veo y una pirámide resplandeciente con una serpiente en la cima empieza a brillar en ella. El dolor me hizo caer al suelo y por primera vez mis ojos vieron salir el sol tan cerca de mí. Después de siete noches de aquel lugar finalmente logro ver el sol salir entre las nubes dando destellos de sí mismo.  Al reflejarse en mí se paralizó aquel mundo paranormal en el que había entrado.
Grité fuerte mientras luces de diferentes colores salían de mi boca, eran 12 para ser específicos. Levanté mi cara y vi aquellos hermosos colores detenerse en el ambiente que me rodeaba. Entraban y salían de mi esta vez sin dolor y sin preocupación, dejé que me transportaran a otros mundos mientras cerraba mis ojos y sentía la vida nuevamente.
AL abrir mis ojos, el sol era tan fuerte que no podía abrirlos. Me encontraba tirada sobre la arena desierta de algún mundo paralelo. Empecé a caminar ya a pasos derechos ya que a lo lejos en la parte central de aquél mundo  caía una cascada de arena “Estaba dentro de un reloj de arena” no encontraba explicación del porqué me encontraba en aquel lugar así que me senté a esperar a que algo fuera de mi mundo pasara.
Me quedé dormida, años luz después de una luna me desperté. “De polvo vengo y polvo seré” yo era parte de aquellos granos de arena  dentro del reloj, no podía moverme humanamente pero podía estar en todas partes siendo aquella misma. Lejanamente escucho mi perro ladrar, parecía ser que lloraba. Sus ladridos eran como si se sintiese amenazado. Quería levantarme y correr tras el al ver que una serpiente gigante lo atacaba.
Una luz color índiga cae del cielo junto con mi espada golpeando fuertemente las partículas de arena de mi cuerpo. Era humana nuevamente y podía correr tras mi perro y defenderlo. Mi piernas eran dos veces más veloces de lo normal pude sentir como volaba. Mi espada atraviesa la cabeza de la serpiente haciéndola caer sobre la arena.
Giro mí mirada a mi alrededor y nuevamente mi perro no estaba. Empecé a caminar donde caía la arena pero cada vez era menos espesa, disminuía cada vez mas y mas. Algo me decía que ya era tiempo.
Tomé mi espada y pisé el último grano de arena que había caído. Todo empezó a temblar y el mundo arenoso corría contra sí mismo girando a su derecha. Era hora de darle la vuelta al reloj de arena…

Continuará…


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