Tuesday, June 14, 2011


Era martes, no podía abrir mis ojos al despertar por la mañana, mentalmente me sentía muy cansada debido a un mal sueno. Voy hacia la ventana y al abrir aquellas cortinas logro ver que el cielo estaba nublado… pensé que llovería. Me prepare un café como todas las mananas con una camisa a botones y el pelo despeinado y las gafas oscuras que eran como parte de mi cara... salgo al balcón a sentarme sobre la misma vieja silla. Hcho un vistazo hacia el mundo y me deprimió la idea que no me esperaba nada exitante afuera. La pereza me vistió ya que no quería perderme dentro de un closet para verme como una mujer elegante y delicada, así que con la misma camisa que había dormido sin sostén y unos pantalones cafés que encontré sobre el sofá eran la combinación perfecta ese día. Por el vecindario rondaba mucha gente de color y desde temprana hora se sentaban sobre las banquetas a fumar la felicidad. A lo lejos se escucha algo que perturba mi paz, el sonido de una ambulancia se acercaba rápidamente. La luz estaba en rojo y la ambulancia en su derecho de llegar a su destino, cruza la calle en luz roja. Otro automóvil se dirige rápidamente con el sonido de un rap bastante alto haciendo que no escuchara el llanto de la ambulancia y detenerse según lo establecido. La ambulancia se desvía para que aquel chofer alocado después de una noche de sexo con una mujer hermosa no chocara con el mismo. Mi rostro era impredecible al captar aquella imagen en la cámara fotográfica de mis ojos. A mi izquierda se dirigía rápidamente otro automóvil, el miedo que me abrazaba me congelo al instante sin dejarme la alternativa de salir corriendo de un trágico destino. No recuerdo si dolió, pero desde ese día mi alma ronda por las calles junto a mi agenda observando la gente y escribiendo a cerca de cada uno que enfatice conmigo. Mi espíritu va hacia donde mi olfato sea sensible, mi cuerpo se eriza al oler lo prohibido haciéndome entrar por las ventanas al percibir el amor, el odio, el llanto y la tristeza. Por las noches me siento a escribir a lado de tu cama dejando que la pluma se guie según el olor de tu alma.